Adopción del río Gándara por el CEIP Jerónimo Pérez Sainz de la Maza

Ayer, lunes 12 de abril, llevamos a cabo una nueva actividad de voluntariado ambiental: “Adopción del río por los centros escolares”. En concreto, el río elegido fue el Gándara y el Colegio encargado de llevar a cabo la “adopción” el CEIP Jerónimo Pérez Sainz de la Maza.

La jornada comenzó con la presentación de los participantes, 7 niños y niñas de 3º y 4º de primaria que, tras las vacaciones de Semana Santa, venían dispuestos a realizar esta nueva actividad que les proponíamos. Ya desde el comienzo, estaban deseosos de ir al río; sabían que hoy la actividad incluía una excursión, pero antes de ir al río debían tener conocer algunos aspectos básicos sobre el  propio río y el bosque de ribera.

En primer lugar se realizó una presentación de PowerPoint en la que se habló del bosque de ribera, su importancia y sus funciones como eficaces corredores ecológicos y su fundamental papel como depurador de aguas y fijador del terreno; las bandas de vegetación presentes en un bosque de ribera maduro y las especies que componen estas bandas de vegetación. Durante la explicación de los usos de muchas de las especies arbóreas presentes en los ríos, los niños y niñas participaron activamente contando anécdotas y demás. La presentación continuó con la fauna representativa de los ecosistemas fluviales de alta montaña y los problemas más frecuentes a los que se enfrenta la misma.

A continuación hubo una pequeña ronda de preguntas y respuestas en la que los alumnos dieron su opinión acerca de cuáles creían que eran las principales amenazas de los ríos en general y del río Gándara en particular. Fue muy interesante comprobar las percepciones de ellos sobre los residuos que se tiraban al río y las soluciones que proponían para cambiar estas conductas. La charla terminó con un pequeño guión sobre lo que haríamos a continuación en la salida al río.

 Se repartieron las camisetas de voluntarios y el cuadernillo de actividades y bloc de notas, y una vez que estuvieron todos bien pertrechados, nos fuimos en dirección al Gándara.

 Para llegar al río, tuvimos que recorrer un camino de unos dos kilómetros aproximadamente que desembocaba en un pequeño prao con el río como límite. El tramo de río que iban a adoptar corría de manera suave y a poca profundidad, lo que facilitaba la actividad. Los chicos y chicas se dispusieron en círculo y Selene fue la primera, encargada de recoger la muestra de agua. A continuación ella misma pudo leer en la tira la temperatura del agua del río que era de 7ºC. El siguiente en participar fue Sergio, responsable de coger la muestra de agua para medir la cantidad de oxígeno disuelto y de introducir las pastillas; el resultado del análisis fue de 4ppm que corresponde con una cantidad de oxígeno disuelto adecuada para la vida de los seres vivos. A continuación el turno fue de Martín, encargado de medir el pH; cuando intrudujo la pastilla, el color del agua se tornó amarillo verdoso, lo que se correspondía con un pH de 6,5 indicador de calidad del agua excelente en este aspecto.

 Todos los voluntarios estaban ansiosos por participar y aguardaban muy atentos a que llegara su turno. La inspección continuó con la medida de nitratos a cargo de José Luis, con un resultado de 2ppm que indica que no hay contaminación por nitratos. Lidia midió la dureza del agua mientras añadía pastillas al agua y observaba encantada como cambiaba el color de ésta de rojo a azul.

Terminada la investigación de los parámetros físico-químicos y con los datos apuntados sobre sus cuadernos, pasamos a la recogida de macroinvertebrados, recogida que realizamos entre Saray y yo. Con su ayuda pudimos recoger varios ejemplares entre los que se encontraban dos perlas, indicadoras de muy buena calidad del agua. Uno por uno, y con ayuda de la lupa, los chicos contemplaron fascinados los distintos macroinvertebrados y los pudieron reconocer en la ficha.

 Para finalizar con la investigación, con ayuda de la guía de plantas del cuaderno, los niños y niñas identificaron algunas especies como sauces y zarzamoras. Además uno a uno fueron diciendo las presiones que observaban en el territorio como basura, la carretera, las edificaciones o los praos cercanos. Concluimos la actividad al aire libre con un juego sobre el problema de la contaminación del agua por aceite; este juego ayudó a los participantes a entrar en calor ya que, a pesar de la fecha, el día era frío. Durante la vuelta al colegio, se realizó una batida de limpieza a lo largo la ribera del río.

Una vez retornamos al aula, hicimos una pequeña representación teatral en la que participaron todos. En el mismo aula hicimos una evaluación de la actividad donde además los niños se comprometieron a cuidar el río y a concienciar a sus seres más cercanos sobre la importancia de la conservación de los ecosistemas fluviales.

Fue una actividad muy bonita gracias a las ganas y el entusiasmo que mostraron los alumnos del CEIP Jerónimo Pérez de la Maza y a gracias también a su profesora, siempre atenta y animándolos.

Un saludo y hasta pronto,

Constanza*

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