Sábado 26 de marzo, hacemos humus entre amigos

El pasado sábado, 26 de marzo, decidimos estrenar la primavera preparando un poco de humus que servirá para abonar nuestra huerta. Ahora que nuestros semilleros de cebolla, tomate o pimiento empiezan a crecer con la ayuda de la luz del sol que crece cada día.
Con Diego Ruiz Navarrete, de la Finca Ecológica Yaganat, y la colaboración de la Consejería de Medio Ambiente, pusimos en marcha un taller que contó con la presencia de veinte de nuestros amig@s. Tras ver el interesante documental de Emilia Hazelip sobre permacultura, salimos a la marisma y nos pusimos manos a la obra.
Para la ocasión, Cande había preparado tres compostadores a base de palets usados. En cada uno de ellos, prepararíamos el humus usando tres activadores: bacterias deshidratadas, estiércol de vaca y tierra. La mezcla era así: fondo de palitos de madera seca cortados muy pequeños para favorecer su descomposición y permitir que el aire penetre por la parte de debajo del montón de humus. Después agregamos una capa de hierba segada, y después una capa más gruesa de paja seca. La paja seca la regábamos hasta que estuviera bien húmeda con agua de lluvia mezclada con el activador, previamente disuelto, y ahuecábamos para que entrara bien el aire con ayuda del trincho. Después repetimos, volviendo a incorporar más palitos, hierba y paja humedecida. Para acabar, colocamos una capa de tierra, que habíamos recogido del cercado de los burros en la Marisma. Finalmente, colocamos el termómetro y cubrimos con geotextil, para evitar que el agua de lluvia humedezca demasiado la mezcla.
Ahora sólo nos queda esperar unos días, controlando que la temperatura no suba de los 50 grados y la humedad no disminuya del 40%, para que las bacterias puedan seguir fermentando la mezcla. Diego nos comentó que la mezcla con bacterias tardaría unos 21 días, la mezcla con estiércol alrededor de 30 días y la mezcla con tierra algo más de dos meses.
Por último, con la paja que sobró, hicimos una pila sobre el terreno, que humedecimos a conciencia y sobre la que colocamos el resto de estiércol de vaca. Lo cubrimos y ¡esperamos que nos salga también un buen humus de ella!
A partir de ahora, estáis todos invitados a visitar nuestros montones de humus en preparación para ver los cambios que va experimentando, por nuestra parte nos encargaremos de vigilar la temperatura y la humedad, voltear y regar cuando sea necesario y, sobre todo, manteneros informados.

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