CERCA DE 400 PERSONAS SE ACERCARON A CELEBRAR EL XX ANIVERSARIO DE FUNDACIÓN NATURALEZA Y HOMBRE

El Ecomuseo Fluviarium de Liérganes se convirtió el pasado domingo en el epicentro de los actos de celebración del XX aniversario de la constitución de la Fundación Naturaleza y Hombre.

A lo largo de la jornada, las cerca de 400 personas que se acercaron a Liérganes se beneficiaron de la entrada gratuita a uno de los museos naturales más importantes de España. De igual forma, El Mago Julianini amenizó la mañana a los más pequeños con una serie de cuentos ambientales, antes de poder disfrutar de un aperitivo con productos de la dehesa salmantina.

Entre los asistentes, se contó con la presencia del Director General de Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria.

Carlos Sánchez, Presidente de Fundación Naturaleza y Hombre, quiso agradecer a las personas que se acercaron hasta el Fluviarium y a aquellas que, año tras año, han patrocinado, subvencionado o ayudado de cualquiera de las maneras los proyectos que FNYH ha venido ejecutando durante estos años de vida.

Los actos conmemorativos no terminarán aquí, a lo largo de los próximos meses, FNYH celebrará los 22 años de las Marismas de Alday, pieza insigne del Anillo Verde de la Bahía de Santander y del Convenio Áreas para la Vida en Camargo, y también en la Reserva Biológica Campanarios de Azaba en Salamanca.

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XX ANIVERSARIO DE LA FUNDACION NATURALEZA Y HOMBRE

FNYH, 20 AÑOS DEDICADOS A LA GESTIÓN LOCAL Y GLOBAL
PARA RECUPERAR EL MEDIO NATURAL

16/11/2014 – Este mes se cumplen 20 años de que se constituyera, el 16 de noviembre de 1994, la Fundación Naturaleza y Hombre (FNYH). Una iniciativa y empeño personal de Carlos Sánchez, que ha crecido con ella –y ella con él– de lo local a lo global, trabajando con un nutrido equipo en el que abundan, uno, los buenos profesionales; dos, un cada día más numeroso público de voluntarios y voluntarias que les siguen, y tres, una corte de generosas y visionarias entidades públicas y privadas que apoyan, patrocinan o subvencionan los numerosos proyectos que FNYH ha ido planteando en estos años.

La migración rural del interior de la Península Ibérica hacia las grandes concentraciones urbanas industrializadas, la mayoría en la costa, explica la ubicación geográfica de los proyectos de FNYH. Los padres de su fundador migraron en los años sesenta del pasado siglo de un pueblo de Ciudad Rodrigo, Salamanca, al cinturón industrial de Santander. El río Asón, que pasa cerca de donde nació el impulsor de su protección, llevó a la FNYH a un proyecto para la recuperación de las marismas de Alday, donde desemboca y, después, a repetir un proyecto similar en la Montaña Pasiega, donde nace.

Esos dos proyectos crecieron por separado, ampliándose la iniciativa de proteger zonas costeras degradadas por el urbanismo y la industria al Anillo Verde, que FNYH lleva años restaurando alrededor de la urbe de Santander, y que ahora, en un proyecto Life presentado justamente este año a las ayudas de la Unión Europea, podría llegar a abarcar de costa a costa, desde la legendaria playa de Langre, donde escribió el “Arte de la Cetrería” Félix Rodríguez de la Fuente, a las Dunas de Liencres, donde hizo su tesis doctoral sobre “La vegetación y flora de las playas y dunas de Cantabria” el botánico Enrique Loriente Escallada, ambos referentes y pioneros de la labor desarrollada por la FNYH.

La recuperación de la cubierta vegetal de la Montaña Pasiega, es una acción de FNYH que se extiende por toda esta comarca histórica, que abarca el sur de Cantabria y el norte de la provincia de Burgos. Sus laderas fueron duramente castigada por las ferrerías de Santander que en el siglo XVI construyeron los cañones de la Armada Invencible con el carbón vegetal sacado de talar sus grandes robledales. Ya de antes, estaban fustigados sus bosques por el ganado pasiego. La deforestación de estas montañas llevó a la FNYH a construir el Vivero forestal de El Pendo, justo al lado de donde se halla la caverna con pinturas paleolíticas del mismo nombre,  que acoge también semillas de las dehesas salmantinas para repoblar, lo mismo que primero los bosques pasiegos, ahora también las dehesas hispano portuguesas del “Oeste Ibérico”, el último y más ambicioso proyecto de FNYH. Muy cerca de El Pendo, en la localidad de Liérganes, FNYH habilitó en un edificio antiguo el Fluviarum, aula de la naturaleza y centro de interpretación que explica a jóvenes y adultos la vida de los ríos y de las montañas cántabras, visitado anualmente por miles de personas.

La FNYH, tras crecer en Cantabria, volvió los ojos a las tierras del interior de donde procedían los ancestros de su fundador y en 2008 puso en marcha un ambicioso proyecto para, a través de una actuación modélica en las dehesas de robles y encinas de una finca cercana a la localidad salmantina de Ciudad Rodrigo, pegada a la frontera con Portugal, generar con la Reserva Biológica de Campanarios de Azaba, el núcleo de una propuesta llamada a extenderse por los dos millones de hectáreas de espacios naturales descritos en un libro publicado por la FNYH en 2013, que identifica el “nuevo” espacio natural hispano portugués del Gran Oeste Ibérico y hace la propuesta de generar en él un modelo de gestión supranacional pionero, que de futuro al mundo rural en declive, potenciando la fauna y la flora salvaje.

La FNYH ha pasado en estas dos décadas de lo local a lo global y encara el futuro con una visión internacional de la acción conservacionista, que busca dar respuesta a los grandes retos del futuro, que implican una sociedad cada vez más justa, respetuosa y equilibrada.

Un coto portugués cede su gestión a la FNYH

Firma del acuerdo entre el presidente de la FNYH Carlos Sánchez y Antonio Manuel Casador, presidente de la Sociedad de Caza portuguesa de Nave de Haver.

Firma del acuerdo entre el presidente de la FNYH Carlos Sánchez y Antonio Manuel Casador, presidente de la Sociedad de Caza portuguesa de Nave de Haver.

Una zona de reserva integral sin caza, de 770 Ha, ha sido creada entre España y Portugal tras un acuerdo firmado por Antonio Manuel Casador, presidente de la Sociedad de Caza portuguesa de Nave de Haver y Carlos Sánchez, presidente de la Fundación Naturaleza y Hombre, con sede en Santander y Salamanca. La iniciativa se enmarca en el desarrollo del Proyecto LIFE+Naturaleza (LIFE 12 NAT/ES/000595) “Club de Fincas del Oeste Ibérico” financiado por la Unión Europea, que lidera la Fundación Naturaleza y Hombre (FNYH).

El modelo de gestión que desde 2008 realiza la FNYH en 520 hectáreas de territorio, adquirido para crear la Reserva Biológica Campanarios de Azaba, en Salamanca, se ha ampliado a las 4.500 Ha colindantes, tras el acuerdo con el Coto de Caza de Nave de Haver, en Portugal, de las que 250 Ha serán gestionadas como reserva integral sin caza por acuerdo tomado entre los cazadores y los ecologistas.

Las mejoras ambientales que la FNYH realiza desde hace años en las 520 Ha de Campanarios de Azaba, en el municipio de La Alamedilla, Salamanca, tienen ahora continuación en las tierras portuguesas de la Freguesía de Nave de Haver, al otro lado de la Raya hispano–portuguesa, rompiendo la barrera fronteriza, histórica y cultural. El ecoturismo complementará la oferta cultural que ya realiza la localidad portuguesa de Almeida, a cuyo distrito comarcal pertenece el municipio de Nave de Haver.

El acuerdo vincula ambas partes, de modo que la conservación y la explotación racional de los recursos permita a las generaciones futuras continuar tanto con la caza como con el uso sostenible del territorio. Entre las acciones previstas, están los itinerarios para naturalistas; acciones de conservación del patrimonio etnográfico y natural; actividades educativas con colegios y voluntarios; restauración y creación de charcas; siembras de cereal y majanos para fomentar el conejo de monte y la perdiz roja; sueltas de especies cinegéticas; creación de refugios para consolidar dormideros de paloma torcaz; recuperación del corzo y utilización de herbívoros asilvestrados para evitar la matorralización de los montes.

El convenio impulsa tanto la fauna amenazada como la cinegética y sirve de acción piloto y demostrativa al proyecto “Oeste Ibérico”, promovido por la FNYH para que dos millones de hectáreas de alto valor ecológico a ambos lados de la frontera hispano–lusa estrechen vínculos y avancen en una gestión ambiental y de turismo de la naturaleza coordinada.